Hola soy Juan Martínez León aunque me puedes llamar Saltamontes y quiero que sepas que vivo en un circo. Se llama Circo ¡Alejop!

El circo ¡Alejop! es como un pueblo ambulante formado por caravanas y carpas. En una de las caravanas está la escuela donde vamos a aprender todos los niños y niñas que vivimos en el circo. La llamamos la Escuela Flip-Flap.

Tenemos una maestra estupenda que además de enseñarnos a escribir surcando poesías en la arena o a sumar haciendo collares de macarrones, nos lleva a visitar los museos de los sitios por donde pasamos con el circo. Lo único que no hacemos con ella es la gimnasia porque ya la practicamos cuando ensayamos el número de la función. A mi me encanta actuar y es que es muy emocionante salir a la pista y sentir la mirada de todas las personas que contienen el aliento, mientras hago piruetas como un mono entre los árboles. Me gusta mucho el sonido de los aplausos, es como el ruido de una tormenta de verano que te cala hasta los huesos.

Un día, en una clase en la playa en la que estudiábamos el tipo de nubes que pasaban sobre nuestras cabezas, la profesora nos confesó un secreto: le gustaría poder actuar en el circo pero… No sabía si ella valdría para hacer piruetas. La dijimos que lo intentase, que nosotros la enseñaríamos. Y lo intentó. Cada día después de la escuela, quedábamos con ella en la carpa central y ensayábamos. Descubrimos que era flexible como un junco y pronto pudo hacer toda clase de acrobacias.

Así que un día, empezamos a preparar un número con ella. Inventamos los pasos; elegimos la música; hicimos nuestros vestidos midiendo, cortando y cosiendo metros y metros de tela; ensayamos una y otra vez los pasos hasta que por fin, un día estuvo todo listo. Y allí salimos nosotros y… ¡tachammmmm! ¡La artista principal, la maestra del Flip Flap! Fue un gran espectáculo, todo el mundo aplaudió hasta dejarse las manos rojas.

Cuando todo terminó, nuestra querida maestra nos dijo que había sido el día más feliz de su vida, que no podía haber tenido mejores maestros. Esa fue la mejor lección que nos dio nuestra profesora: hacernos sentir que los niños y las niñas tenemos mucho que aprender y mucho que enseñar.



Volver al INICIO