Te presentamos algunos los cuentos ganadores:

 

CATEGORÍA 6 y 7 años

EL GATO PERDIDO

Mi nombre es Tomás. Soy detective privado. Me conocen por ser el hombre más gordo de este diminuto pueblo. Y también el más listo.

Todo comenzó una tarde de tormenta cuando una niña triste me dijo que su gato había desaparecido. Se llamaba Arco iris el gato y era bizco y peludo. Le gustaba jugar con zapatos y comer galletas. La niña y yo salimos a buscar al gato. Entonces encontré una bola de pelo grande y multicolor. Me di cuenta de por qué se llamaba Arco Iris. Soy muy listo.  Al lado de la zapatería encontramos un zapato roto. El gato le había arrancado los cordones. Supe que había sido el gato porque había bolas de pelo multicolor alrededor. Soy muy listo. Seguimos los pedazos de cordones rotos hasta el supermercado donde vimos un paquete de galletas abierto y mordisqueado. Se había comido algunas galletas.

Comprendí que había sido él porque había pedazos de cordones y pelos de colores alrededor de las galletas. Soy muy listo.  Seguimos los rastros de galletas hasta... mi casa. Encontramos al gato comiéndose mis zapatos.  Voy a recoger todos esos pelos multicolores para tejerme unos zapatos nuevos. Soy tan listo.  

Autor: Santiago, 6 años, Esquel, Argentina.

 

CATEGORÍA 8 y 9 años

EL MISTERIO DE LA BOLA DE PELO

En un diminuto pueblo en una tarde de tormenta, la ICLD (Investigación contra los delitos) se reunió en su agencia para resolver un misterio que acababa de suceder. La agente Martina Fon Gauer relataba con preocupación, estas palabras: Me preocupa el caso de la semana pasada. Lo que había pasado la otra semana era, que el señor más gordo del pueblo, era ladrón y medio asesino, y le había vendido un paquete de galletas a una señora de 35 años, lo que ocurría era que, en ese paquete de galletas, se encontraba oculta una bola de pelo, y la señora como estaba infectada (la bola de pelo) se enfermó (la señora).

Los niños que eran como 4 y con sus amigos, probaron las galletas y a la hora del mate el señor (esposo de la señora enferma) probó una de las galletitas, se enfermaron todos y murieron. El agente José Puan Pares y Felipe Mori Tozi, hermano de este decidieron investigar junto a Martina fon Gauer, Justina Agüero y Guadalupe Lina todo lo que estaba oculto en ese paquete de galletas. Decidieron investigar la bola de pelo para saber qué era lo que había provocado que se infectara la bola de pelo. Lo malo, era que una vez investigado todo debían encontrar al señor más gordo del pueblo y al gato dueño de la bola de pelo.

El señor más gordo de todo el pueblo, siempre se escondía en un lugar que ni la mismísima policía podía encontrar, la gente pensaba que se hallaba oculto (el lugar donde se escondía el señor) cerca de la salida del pueblo, y otros pensaban que se hallaba oculto entre los arbustos al lado de la ruta y otros simplemente pensaban que vivía en el pueblo vecino, que ahí (en el pueblo vecino) no atacaba y la gente no sabía que tenían en la ciudad a un ladrón y medio asesino. La ICLD decidió investigar sobre done se hallaba para encarcelarlo y cubrirle hasta la luz del sol. Investigaron e investigaron hasta que fue a visitarlos a la agencia, una niña.

La niña se llamaba Clara y les dijo esto: Señores, me he enterado de que investigan sobre la bola de pelo que mató a los Sprouse, me llamo Clara Tel Acuático, y yo, aunque no me lo crean sé dónde está el señor más gordo del pueblo y sé de qué gato es la bola de pelo. Los señores la miraron asombrados ¿Cómo una niña iba a saber donde se hallaba oculto y de qué gato era la bola de pelos? Algunos simplemente no le creyeron, no se creían capaces de creer que ella iba a poder resolver ese misterio que tanto los molestaba, otros le creyeron porque sabían que todo tipo de persona podía saber algo y otros le creyeron a medias, no creían que ella podría resolver este misterio pero tampoco creían que la chica les estaba mintiendo, porque además, la chica podía saber pero no les parecía. Entonces Gustavo Queresa le dijo: entonces, dinos. Y la niña les dijo: El señor más gordo del pueblo, se haya oculto en los bosques del pueblo y que la bola de pelo era de un gato bizco y que el gato siempre iba por el basurero de la ciudad. Los agentes no esperaron ni un segundo y se prepararon para salir, y le pidieron a Clara que los acompañe. Clara los acompañó al basurero y ahí encontraron al gato.

Era un gato bizco que dormía en un zapato roto, al gato le sacaron una bola de pelo y la guardaron con la que ya tenían para estudiarla, luego, se dirigieron hacia el bosque donde se vio una cabaña y la niña les dijo: es ahí, ahora vayan, seguro que está durmiendo. Me enteré de que duerme la mayor parte del día. Los agentes estaban impresionados con la inteligencia de la chica pero no se hicieron muchas esperanzas. Entraron a la casa. Tenía un olor horrible pero se la aguantaron y la niña dejó la puerta abierta para que entrara un poco de aire. Levantaron el colchón donde ‘'el gordo'' dormía y lo trasladaron a un carrito chato, porque era muuuuuuuy pesado. Llevaron el carrito que chirriaba un poco, pero no les importó, el gordo roncaba tanto que tenían que taparse los oídos para viajar en paz.

La chica dijo que era mejor llevarlo a la comisaría para decidir que hacer con el. Apenas llegaron le dijeron al guardia: Aquí está, el señor más gordo de la ciudad, esta niña se llama Clara y nos dijo dónde se encontraba él, qué hacía y de dónde le puso la bola de pelo en el paquete de galletas. ¡Qué bien! Exclamó el guardia, ya le aviso a los policías, pasen, pasen. Cuando entraron el policía les dijo que lo iban a encarcelar, los agentes se pusieron a festejar en voz baja y Clara tenía una alegría inmensa. Primero le pusieron las esposas, después lo metieron una celda y cubrieron las ventanas. Después, esperaron a que se despertara y cuando lo hizo se puso a gritar y a protestar. Luego, los policías dijeron que se encargarían de él y que podían volver a casa. Los agentes fueron a la agencia con Clara. Al llegar investigaron la bola de pelo y descubrieron que sí, que era la misma, luego le dijeron a Clara: ¿te gustaría unirte a nuestro equipo de investigaciones? Clara dijo: ¡Excelente! Jamás me habían propuesto tal cosa, ¡Gracias! Y se fue dando brincos a su casa para contarle a su mamá. Y así, Clara formó parte de la ICLD junto a todos los agentes que cada día resolverían misterios.

Autora: Guadalupe, 9 años, Capital Federal, Argentina

 

MASCOTAS, INOCENTES MASCOTAS

Hola, soy Celeste, tengo 19 años y soy estudiante de 3º semestre de Literatura en la Sogem.
Soy una persona soñadora, pero no vine a contarles sobre mí, sino sobre lo que me pasó la semana pasada, decidí irme de vacaciones de Semana Santa, a Veracruz, con mi perrita Sandy pero en el camino se me ponchó una llanta y gracias a una señora llamada Lucía logré llegar a un pueblo diminuto tan chico que no tiene nombre y que si aparece en algún mapa lo podrías confundir con una basurita. No había hoteles ni posadas (Claro, quién iba a llegar hasta ahí) pero la señora me dijo que había un chavo llamado Fernando, lo podría encontrar 10 casas al frente y 2 a la derecha, el ayudaba a viajeros perdidos cómo yo (por no decir “no previsores” por no llevar llanta de refacción) se lo agradecí y caminé hasta allá, mientras caminaba me di cuenta de que ni un alma rondaba por ahí.

“Estaré en un pueblo encantado” me pregunté dando rienda suelta  a mi imaginación.
Sin embargo si encontré a Fernando, un chico muy amable y un poco guapo que traía a un montón de chicas halagándolo cómo si fuera la 8ª maravilla del mundo.

-Hola, soy Celeste, estoy perdida y una señora llamada Lucía  me dijo que tú me podías ayudar.
-Bueno, si, ahorita tengo 2 habitaciones, la sencilla y la lujosa, la sencilla en $50 la noche y la lujosa en $100, pero te hago un descuento del 20%.

-En ese caso dame la lujosa-. dije
Me condujo a una habitación azul con cama matrimonial, tele y un mini componente.
-Bueno, bienvenida Celeste-. Me dijo
Pronto conocí a mucha gente, Alfonso, el señor más gordo del pueblo , su esposa Samantha y Harry su gato bizco se volvieron mis mejores amigos. Lilibeth, una seguidora de Fernando, también me cayó bien.

Un día platicando con Alfonso me contó que se había corrido el rumor de que había un ladrón de mascotas que se los vendía a un laboratorio que experimentaba con los inocentes animalitos y que temía por Harry. Le dije que no se preocupara que si era necesario, arriesgaría todo por él.
En la noche soñé con que se llevaban a Sandy, me asusté mucho, pero me horroricé cuando en la mañana una niña avisó que había salido a caminar y que su perico había desaparecido, lloraba desconsolablemente.

“¿Quien será capaz de esta atrocidad?” pensé
  Después de 5 días varios chicos investigaban el caso y habían desaparecido: un gato, un perro, el perico, un mono y una guacamaya.

Nadie sospechaba de nadie y nadie mostraba una actitud sospechosa.
Después de que desapareció un labrador salía a todos lados con Sandy.
Un día me llamó Alfonso muy preocupado y me dijo que fuera de inmediato, se oía tan preocupado que dejé a Sandy y salí rapidísimo hacia su casa.
-Es Harry,- me dijo-está malherido.

Me contó que habían forzado la puerta de su casa y que cuando llegó había un intruso que se fue corriendo en cuanto lo vio, que dejó gotas de sangre por lo que sospecha que Harry lo lastimó. Ayudé a curar al gatito y Alfonso me dio un paquete de galletas en forma de agradecimiento, me acompañó a la casa de Fernando y me dejó ahí, abrí la puerta y  ¡¡¡¡¡¡SANDY NO ESTABA!!!!!!!!
Me fijé y la puerta no estaba forzada ni nada por el estilo. Entonces sonó el teléfono. Era Alfonso.
-Harry no está-. Dijo entre sollozos
-Ni Sandy-. Agregué

Me dijo que si quería ir a su casa para compartir información. Le dije que sí y en el camino fui pensando quién podría ser el ladrón. La niña pudo haber vendido al perico y luego hacerse la sufrida, pero descarté es posibilidad porque la niña en verdad parecía encariñada con el perico.
Y si  era Alfonso el ladrón, también descarté esa posibilidad porque no había entrado en mi habitación y no sería capaz de hacerle daño a Harry.

Le comenté todo eso a Alfonso, sin embargo no pudimos deducir quién era el ladrón. Regresé a la casa cuando oí ladridos enfurecidos, rápidamente me dirigí donde sonaban y vi cómo el intruso cogía a una french poodle y al verme salió corriendo, me empujó y al caer me di cuenta de que aquel sinvergüenza  llevaba un zapato roto.

No lo pude seguir ya que sentí un terrible dolor en la muñeca en la que me había apoyado.
Bueno, al menos ya tenía algunas pistas: el ladrón podía entrar en los cuartos libremente y llevaba un zapato roto.


En ese momento debí de haber sabido quien era pero estaba tan preocupada que no pude pensar.
En ese momento tocaron la puerta y en cuanto la abrí no había nadie ahí sólo una nota que decía así:

Si a tu querida mascota quieres encontrar

Si a tu querida mascota quieres encontrar
Entonces, Celeste, te tienes que arriesgar
Algunas pistas te voy a dar
Para que me puedas encontrar
Sin embargo, sé que fracasarás
Si quieres a las ocho de la noche (mañana) me puedes encontrar
En la calle MARÍA me encontrarás
Vendiendo las mascotas
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ AHÍ  ESTARÉ!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

¿El ladrón me retaba a encontrarlo?
Esto me sonaba raro; mañana pensaré.

Estuve toda la mañana quebrándome la cabeza y ya son las 6: 00 y no sé quién es el ladrón. Para colmo llueve.

Uno 30 min. antes de mi cita  con el ladrón me di cuenta de quien era: Fernando.
Sí, él, tenía las llaves de todas las habitaciones y su zapato roto también ya lo había visto.
  Cuando llegué a la calle él estaba de espaldas, empapado por la lluvia y preguntó:

- ¿Ya sabes quién soy, verdad?
-Sí, eres Fernando
-Eres astuta, Celeste, muy astuta.
-Fernando, ¿Cómo escondiste a las mascotas?
- Fue fácil, se las daba a Lilibeth y ella estaba tan enamorada de mí que nunca sospecharía algo, pero en cuanto te vi supe que eras lista y que te interpondrías en mis planes y entonces para atraerte robé a tu perra dejé la nota y aquí estás, lista para ser aniquilada.

La lluvia me golpeaba en los hombros y no sabía qué hacer, entonces…
- Manos arriba, jovencito, usted está acusado de robar y vender mascotas.

Era la policía, lo que hice fue llamarla desde que descubrí que era él. Sabía que no podría sola. Mientras lo entretuve y entonces llegó la policía. Lo arrestaron y va a tener un juicio justo.
Le expliqué todo a Lilibeth y devolvió las mascotas a sus propietarios, en cuanto a mí regresé a la ciudad no sin antes despedirme de Alfonso y de Harry que estaba tan contento que soltó una bola de pelo.

FIN

Autora: Araceli, 10 años, México, México

 

 

Continuará…