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Cuento Alguien especial
Había una vez un niño flaco y largo, casi un garabato de niño, que no tenía con quién jugar sino con unos bamboleantes muñecos de palo.

Su padre era el más pobre de los zapateros remendones; su mamá no sabía leer; los tres vivían en un solo cuarto que era, a la vez, taller y sala, dormitorio y cocina.

Pero si aquel niño -fíjaos en esto-, hubiese podido escuchar estas quejas sobre su hogar estrechísimo, nos habría advertido con una voz firme y resuelta: "pero de las paredes colgaban cuadros, sobre la cómoda había hermosas tazas y estatuillas de vidrio... Pero la pequeña habitación me parecía grande y rica..."

Pues aquel niño era capaz de ver -¡con qué mirada penetrante y pura!- la extraña belleza que se oculta en todas las cosas, aun en las más pequeñas, en las más insignificantes.

Pero ¿Te ha gustado este pequeño cuento? Se lo dedicó Eliseo Diego a Hans Christian Andersen, un famoso escritor que escribió los más hermosos cuentos infantiles que se han escrito, ¿te suena "La sirenita" o "El soldadito de plomo"? ¡Él los escribió!

Desde muy pequeño demostró tener mucho talento pero le costó mucho integrarse con la gente y tener amigos cuando era niño, por el simple hecho de tener un aspecto físico muy peculiar, aunque Hans salió adelante a pesar de todo. Y hoy en día es querido, recordado y admirado por muchísima gente...