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Cuento La familia Monteverde López
Juani y Toño Monteverde López eran un niño y una niña como cualquiera, aunque tenían unos padres llamados Carlos y Merche que se pasaban todo el tiempo enfadados y nunca se ponían de acuerdo en nada de lo que hacían. Si uno quería ir al cine, el otro quería pasear por el parque, y cuando uno quería comer un cocido madrileño, el otro quería fabada. En el único momento en que se ponían de acuerdo era en el momento de ir al baño. Ambos querían entrar al mismo tiempo y se ponían nerviosos cuando el otro se adelantaba. Si Carlos decía blanco, Merche decía negro, y si ambos querían gris, uno lo quería claro y el otro oscuro.

La situación que se vivía en la casa de los Monteverde López era tan espantosa que ni siquiera las mascotas aguantaban y con tanto grito, siempre escapaban asustadas. Juani y Toño siempre estaban tristes ya que pensaban que ellos tenían parte de culpa por tanta pelea. Hasta que un día, sus papás los reunieron en el salón de la casa y después de decirles lo mucho que les querían, les contaron que habían decidido divorciarse y vivir cada uno por su lado. Al principio, ni Juani, ni Toño sabían como reaccionar, si llorar o reír...

¿Es que acaso ya nunca volverían a ser una familia?se preguntaron ambos. Al poco tiempo, los papás se separaron y Juani y Toño se adaptaron a vivir un tiempo en la casa de uno y en la casa del otro, pero lo bueno fue que en ambas casas se sentían queridos y las peleas acabaron para siempre. Cada uno de sus papás hicieron su vida por separado, Merche se hizo capitana de barco y se dedicó a recorrer el mundo al mando de un gran crucero que organizaba viajes para personas mayores. Carlos se casó por segunda vez con Ana, que tenía tres hijos, dos perros y siete gatos, lo que hizo que la familia creciera mucho. Y aunque Monteverde se separó de López, Juani y Toño siempre serían Monteverde López.

Un día organizaron una gran fiesta en el colegio de Juani y Toño, a la que invitaron a todos los padres y madres de familia. Al principio los dos estaban algo preocupados por lo que pudieran pensar sus amigos y amigas al ver la familia tan especial que tenían. Pero la sorpresa fue para ellos al ir a la fiesta y darse cuenta que no eran tan atípicos como pensaban. Había familias formadas por padres divorciados como la de ellos, pero también formadas por padres y madres solteros, por dos madres, padre e hijos, con hijos adoptados e incluso hasta alguna que otra formada por padre, madre e hijos hubo por allí. Y es que una verdadera familia no habita en una casa, si no en cada uno de los que la conforman.