La situación que se vivía en la casa de los Monteverde López era tan espantosa que ni siquiera las mascotas aguantaban y con tanto grito, siempre escapaban asustadas.

Juani y Toño siempre estaban tristes ya que pensaban que ellos tenían parte de culpa por tanta pelea.

Hasta que un día, sus papás los reunieron en el salón de la casa y después de decirles lo mucho que les querían, les contaron que habían decidido divorciarse y vivir cada uno por su lado. Al principio, ni Juani, ni Toño sabían como reaccionar, si llorar o reír...

 

 

 


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