Soy Iván Solana Pérez. Quería contarte como es mi familia. En casa vivimos papá, Orlando el perro, Evarista la gata y yo. En otras casas viven mi abuelo y mi abuela, mis tíos, tías, primos, primas... Ah! y mi madrina y mi padrino. Como ves, mi familia es muy numerosa.

Debo aclarar que a mis tíos y tías los he adoptado porque no son ni hermanos ni hermanas de mi padre, sino amigos y amigas nuestros a los que quiero tanto, que les llamo tíos y tías. Igual que yo he adoptado a mis tíos y tías, mi padre me adoptó a mí. Bueno no exactamente igual porque se ha hecho legalmente y con mis tíos y tías es de palabra.

Me gusta mucho vivir con papá, Orlando y Evarista. Me ilusioné mucho cuando Orlando y Evarista llegaron a casa. Al principio me costó acostumbrarme a cuidarles porque dan mucho trabajo y es que dependen de mí para comer, tener agua, llevar el pelo cepillado... Ahora ya tengo el hábito y lo hago casi sin darme cuenta. En casa también hago otras cosas como ir a por el pan, poner la mesa, tirar la basura, hacer mi cuarto y cuidar a papá. Él necesita como yo que le escuche, le mime, le prepare sorpresas... Lo que más me cuesta conseguir es que no se muerda las uñas. Me paso el día dándole manotazos y también recordándole su intención de adelgazar cuando se come unas tortitas de chocolate con nata. Claro que mi papá tiene mucho que hacer con conseguir que me lave la cabeza; me acueste temprano; asegurar que tenga ropa limpia; la comida lista; llevarme a la médica cuando me pongo malito; ir a la compra... ufff!, ¡que cansancio!

Nos llevamos bien mi papá y yo. Sólo discutimos cuando queda un poquito de helado y para ponernos de acuerdo donde ir en vacaciones. Los únicos que no opinan son Orlando y Evarista que van donde papá y yo decidimos. Pero bueno no discutimos mucho, porque él me escucha de verdad y tiene bien en cuenta mis opiniones. Además, papá sabe que no soy de su propiedad, no soy un muñeco al que traer y llevar a su antojo. Lo sabe igual que yo sé que a Orlando y a Evarista no les puedo tratar como si fuesen peluches.

Mi papá, Evarista, Orlando y yo pertenecemos a una gran familia, donde todos podemos contar con los demás. Ya te he presentado a mi familia. Como ves, sé muy bien lo que significa tener una familia, igual que tú.



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