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Siguieron jugando en el castillo en las noches de verano y cuando venía algún amigo o amiga de la ciudad, le llevaban allí y Jonás, abrazando a su amiga la lechuza y cubierto de una sábana blanca, les asustaba saliendo de repente de lo alto de la torre. Inmediatamente descubrían su secreto, haciéndoles prometer que nunca desvelarían la verdad. Todos en el pueblo se preguntaban cómo eran capaces de jugar allí. Era su secreto, el secreto de un grupo de niñas y niños que encontraron su lugar de juegos donde ni siquiera las personas mayores, se atrevían a entrometerse. FIN |
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