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Hola, mi nombre es Carmen Martín García. Me gusta mi nombre y siempre he pensado que era una parte importante de mí. Algo que servía para reconocerme, como mi pelo rojo o mi nariz respingona. |
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Lo que no sabía, es que además el nombre es imprescindible para un montón de cosas. Veréis, un día fui a apuntarme a clases de esgrima. Yo llevaba el dinero de la matrícula y dos fotos, pero resulta que me dijeron que tenía que llevar el libro de familia. Lo apunté en una hoja para que no se me olvidase, porque no tenía ni idea de lo que me estaban hablando. Cuando llegué a mi casa se lo conté a mi papá y le pregunté qué era eso que me habían pedido. Entonces mi padre me explicó que cuando nací, él fue al Registro Civil con un informe del hospital donde venían mis datos de nacimiento y las huellas dactilares de mi madre y la mía. Allí apuntaron en un libro mi nombre, sexo, hora de nacimiento y el nombre de mi papá y mi mamá. En ese lugar siempre estarían guardados mis datos como en una caja fuerte. Con ellos se podía demostrar oficialmente que yo era realmente Carmen Martín García y nadie me confundiría con otra niña. Me empezó a entrar un agobio... le dije que yo sabía perfectamente que era Carmen Martín García, ¿él no?. Me puse como un disco rayado a repetir: "soy Carmen Martín García, soy Carmen Martín García, soy Carmen Martín...". Mi padre me dio un abrazo y me dijo: "escucha Carmen, claro que tú, tus amigos y amigas, yo y tu mamá y todaaaaaaaaaaaaas las personas que te rodean, te reconocemos y sabemos que eres Carmen. Lo que pasa, es que para que se te reconozca oficialmente, tus datos se apuntan en el Registro Civil. Registrar tu nombre sirve para que cuando vayas al colegio, centro de salud, a las clases de esgrima... comprueben en el libro de familia o el certificado de nacimiento que le dan en el Registro Civil, que tú eres quien dices ser. Después de está explicación me quedé muy tranquila y contenta. Fui con el libro de familia a la escuela de esgrima y me apunté a las clases. Gané muchos campeonatos de mi país y luego me presenté a otros internacionales. Allí no sólo me pedían mi nombre, también querían saber mi nacionalidad. Les di el nombre del país en el que había nacido. Me preguntaban también que si en caso de ganar, quería que apareciese mi foto y mi nombre con mis apellidos en los periódicos. Me lo tenían que preguntar porque todos los niños y niñas tenemos derecho a que se preserve y se proteja nuestro nombre y nuestra imagen para que no suframos molestias o daños. Mis padres y yo siempre dábamos permiso para que pusiesen mi nombre pero no mi foto. |
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Cuando viajaba yendo a campeonatos de otros países, siempre que ganaba guardaba el recorte del periódico con la noticia para no olvidarme nunca del día y el lugar donde había ganado. Así
también podía demostrar que no me lo estaba inventando, igual que con
el libro de familia o la partida de nacimiento podía demostrar que no
me estaba inventando la edad ni el resto de mis datos. |
| Ahora ya sé por qué es tan importante que mis datos estén registrados. | |
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