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A papá casi se le saltaban las lágrimas al ver al reloj y darse cuenta que faltaban escasas tres horas para que la yaya volviese a casa. Al ver que su papá no reaccionaba, Liliana, la hermana mayor se puso a gritar ¡REUNIÓN FAMILIAR! ¡REUNIÓN FAMILIAR! Y en pocos minutos estaban todos sentados en la mesa. Liliana tomó el mando de la reunión, y dijo mirando fijamente a cada uno de los que ahí se encontraban sentados: “La única forma de preparar algo para la abuela antes de que llegue será participando todos y todas, así que ¡arreando que es gerundio! -¡Lian!- Dijo mirando al hermano menor que la miraba con sus tímidos ojitos rasgados-¡Tú encárgate de preparar unos juegos e inflar unos globos! |
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