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Me llamo Nishant que en lugar de donde vengo significa Claridad y tengo trece años. Os voy a contar cómo es la asociación en la que estoy porque es una de las cosas más importantes de mi vida. Soy socia de un grupo en el que hay otros adolescentes como yo y personas más mayores y lo que hacemos principalmente es vacunar de la polio . Me apunté a esta organización un día que vinieron a mi casa y me preguntaron si estábamos todos vacunados. Les dije que sí y me explicaron que es que había muchas niñas y niños sin vacunar y que ellos se dedicaban a vacunarlos. A mí eso me extrañó mucho porque en mi casa siempre se ponía mucho cuidado con las cosas de la salud.
Quizás yo tenía suerte, quizás… de pronto tuve una idea, ¿por qué no me apuntaba a la asociación y enseñaba a otros lo que mi mamá me había enseñado sobre cómo cuidarse?. Les dije a la gente del grupo que quería participar en la campaña de vacunación . Desde entonces, algunas tardes voy con un compañero de la asociación a vacunar e informar a las familias de cómo hay que hacer para que la casa tenga unas condiciones saludables : que hay que hacer para qué no te piquen los mosquitos; qué hábitos de higiene hay que tener; qué alimentos son imprescindibles para crecer sanos.., y les insistimos mucho en que vayan al centro de salud.
Otras tardes voy a la escuela de la organización donde nos enseñan a dar masajes y ejercicios de rehabilitación para niños y niñas con polio. Estoy muy impresionada porque esto me está sirviendo para enterarme mejor de lo que pasa por ahí, creo que antes vivía en una nube. Además, ¡estoy aprendiendo una de cosas! Por ejemplo, antes no tenía ni idea de lo que era una asamblea y en la asociación dale que te dale con las asambleas. Cada quince días hay una asamblea donde todos juntos vemos como marchan las actividades que estamos haciendo y qué otras cosas se nos ocurren que se pueden hacer. La opinión de todos, tengamos la edad que tengamos, es vinculante, esto quiere decir que no sólo hablamos sino que se tiene en cuenta nuestra opinión para tomar decisiones . Yo por ejemplo propuse que hiciésemos una campaña para recoger impermeables y botas para que los niños y niñas tuviesen con qué taparse en las lluvias. Y se hizo, mi madre fue la primera en dar todos nuestros chubasqueros pequeños y recoger los del resto de mis familiares. La verdad es que cada día me gusta ser socia de esta organización porque siento que soy útil, aprendo mucho y pienso que gracias a lo que hacemos nosotros mismos y los demás habitantes de mi aldea, vivimos mejor.
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"Los adultos no lo entienden. ¿Cuando se considera que un niño sabe lo bastante como para contribuir y participar de forma activa?. Si no se les da la oportunidad de participar, no adquirirán los conocimientos. Dadnos antes esa oportunidad y veréis como volamos". Comentario de Khairul Azri, de 17 años, delegado de Malasia ante la sesión especial de las Naciones Unidas en favor de la infancia celebrado en el año 2002 Para participar hay que saber primero que se puede participar. Luego querer participar y por supuesto practicarlo. Cómo dice Khairul Azri: a participar se aprende participando. |
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| No hay ningún límite de edad impuesto para ejercer el derecho a participar . Esto se extiende, por consecuencia, a cualquier niño o niña que tiene un punto de vista en algún asunto que es de su preocupación. Los niños y las niñas muy pequeños y algunos niños y niñas con discapacidades pueden experimentar dificultades para expresar sus puntos de vista a través del discurso pero pueden animarse a hacerlo a través del arte, la poesía, el juego, la escritura, los ordenadores o el canto | ||
| Si los niños y las niñas sois capaces de expresar vuestros puntos de vista, es necesario que los adultos creen las oportunidades para que lo hagáis . Es decir qué tenéis que estar motivados para opinar y que se os facilite la forma de hacerlo, que ¡atención! no tiene porque coincidir con la forma en la que las personas adultas dan sus opiniones. Por ejemplo, igual no hay que organizar una reunión tipo “conferencias” sino buscar formas de expresión donde los niños y las niñas os sintáis cómodos, seguros, respetados y os sea fácil expresaros. | ||
| Nadie puede estar obligado a participar , se os puede invitar a hacerlo o que surja de vosotros y vosotras la iniciativa de hacerlo. Ahora, si decidís participar tenéis que tener en cuenta la responsabilidad que conlleva, no vale decir ¡queremos más parques! si luego no participamos también en su cuidado, en respetarlo… De todas formas, seguro que si a los niños y a las niñas se os da la oportunidad de participar os haréis responsables de cómo opinar, decidir y hacer las cosas. | ||
QUE TODOS LOS NIÑOS Y NIÑAS TENGAIS DERECHO A PARTICIPAR SIGNIFICA: |
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Lo primero del todo: TENER INFORMACIÓN . Siempre tienes que estar informado de lo que ha pasado, de lo que pasa o de lo que pasará. La información la puedes conseguir tu mismo, pedirla o que te la den las personas que te rodean espontáneamente. |
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| Significa OPINAR. Que digáis lo que pensáis. A veces vuestra opinión sirve para que los demás entiendan vuestro punto de vista y otras para tomar decisiones. En las opiniones no vale con decir pues sí o pues no, hay que razonar la respuesta. También hay que saber que los demás tienen sus puntos de vista y por lo tanto no tienen porqué estar de acuerdo contigo y deben respetarse todas las opiniones. Hablando podemos entendernos. | ||
| Si es vinculante porque se tiene en cuenta tu opinión a la hora de tomar decisiones, entonces participas en la toma de DECISIONES. | ||
| Si además se te da la oportunidad de participar haciendo cosas, es que puedes ACTUAR. | ||
| La participación no solo es para asuntos relacionados con vuestra vida, sino también con asuntos relacionados con todas las personas de vuestra familia, escuela, vecindario, centro de salud, ciudad... | ||
Una de las formas más importantes de reconocer el derecho de la participación, por parte de los niños, niñas y personas mayores, es ESCUCHANDO que no es lo mismo que oír. Oír significa "percibir con el oído los sonidos" y escuchar es "prestar atención a lo que se oye". Para oír no se requiere la voluntad, para escuchar sí. Para no oír hay que taparse las orejas, para no escuchar basta no prestar atención, pensar en otra cosa. Por otro lado escuchar a un niño, a una niña, implica una disposición para recibir no solo las palabras sino los diferentes signos e indicadores directos e indirectos que son también formas de lenguaje y formas de expresión. No se trata de registrar la sonoridad del aparato fonatorio, sino de crear un contexto que pueda dar lugar a la palabra, la verdad y el deseo del niño. |